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Exposiciones Colectivas, Intercambios

Shaihens. Artistas Japoneses

del 22 de septiembre al 7 de octubre de 2006

Organiza: Kenji Endo y La Sala Naranja

Forza nipona por Armando Pilato. Periódico Levante. 6-0ct-2006 p.6 PD

El colectivo La Sala Naranja ha presentado una de sus propuestas más ambiciosas para la nueva temporada, una muestra internacional de alto voltaje llena el amplio espacio, casi industrial, de la antigalería de la calle Juan de Garay. Ocho jóvenes artistas del país del sol naciente, representativos de uno de los segmentos de su actual panorama creativo y artístico, exhiben sus diferentes supuestos en un proyecto organizado por los responsables de la sala, junto a Ima Picó y Kenji Endo, del Kanawazen´s Citizen Art Center. A su vez, este intercambio cultural de largo recorrido hará posible que, próximamente, un grupo de artistas valencianos puedan exponer sus trabajos en uno de los centros más movimentados y vanguardistas de la locomotora del extremo oriente.

La exposición es variada, mostrando las características propias del arte japonés y sus singularidades, tanto en su el lenguaje plástico como en sus codificados estilos. Araki Keishin presenta unos paisajes abstractos en el soporte de los tradicionales pergaminos de papel de seda, en los que la pintura alcanza una visión más amplia. Hamada Jyuri muestra una composición floral de una sequedad vibrátil, en la que se equilibran las ideas de lo decorativo y lo pictórico. Las composiciones de papeles entrecruzado de Nakashima Shunichiro reflejan una insistencia textil y colorista, que parece escapar levemente de la dureza del soporte.

Hayashi Yasushi presenta unas estructuras geométricas en las que acaricia la escultura arquitectónica. En cambio, Sakamoto Taro utiliza la escultura como símbolo a partir de referencias a la tradición, el misticismo o la fortuna. Endo Kenji presenta una interesante instalación de elementos luminosos, de forma hexagonal, que mediante la luz y sus constelaciones derivan hacia una mirada del espacio. Ito Hidetaka con su genial máquina de conexión multimedial, propone desde su uso manual una comunicación inconexa y sorprendente entre el ordenador y las máquinas de la suerte, el azar y los símbolos populares de la suerte (como el gato que saluda, los peces o los motivos florales). Finalmente, Suzuki Hiroshi proyecta dos breves pero contundentes videos, uno sobre lo real y el otro sobre el control de la realidad.

 Más allá del azul horizonte x Felip González Martínez

Ocho intrépidos artistas plásticos japoneses, se aventuran a recorrer una punta a otra del planeta hasta llegar a la ciudad de Valencia, lugar donde se pensó que el día era perpetuo, la peineta su atuendo y el paquito el chocolatero su himno. Bajo este tropo humorístico, me estoy refiriendo a Shaihens como un término que por un lado hace referencia a los iniciales de los antropónimos de los artistas, y por otro lado sirve como pretexto para recrear un título a esta exposición colectiva que a lo largo de dos semanas (22-9/7-10) podremos disfrutarla en la Sala Naranja.

Antes de seguir avanzando, cabe resaltar la importancia de Shaihens como fruto de los esfuerzos desinteresados y colaboracionistas entre los organizadores de la Sala Naranja y el Kanawazen’s Citizen Art Center , que en este caso hay que advertir de antemano que los diferentes trabajos aquí expuestos representan el nártex de sus diferentes formas de entender y producir el arte, en cuanto a lenguaje y estética contemporánea del arte nipón. Para ello recomiendo encarecidamente la visualización de algunos de sus trabajos representativos desde la siguiente página Web http://www.lasalanaranja.com

A propósito de las diferentes aportaciones plásticas, prevalece en muchas de sus obras un cierto aire oriental que lo veríamos formalizado tanto en las técnicas, los materiales como en su concepto. Remarco el concepto oriental 1 como un marco natural y esencial de esas obras, que alejadas de toda noción que las relacione con la moda y los gustos pasajeros, ayude a concebir y a desarrollar las diferentes poéticas plásticas. En este grupo destaco los paisajes abstractos de Araki Keishin , que se apropia del tradicional soporte del rollo de pergamino (aquí de tela), además de las convencionales decoraciones ornamentales (repetición serigráfica de flores) que enmarcarían dicho pergamino. Otra obra que incluiría es el bodegón floral de Hamada Jyuri que tras esa vibrante expresión, denota un ritual empleo de la técnica tradicional a la hora de elaborar manualmente los pigmentos (extraídos de minerales), de mezclarlos con la cola de ciervo y por ultimo, de ejecutarlos sobre el lienzo. Desde otro sentido, es decir, a partir de un flujo conceptual tradicional, señalo la escultura de Sakamoto Taro que en base de su inspiración formal de los altares u ofertorios religiosos y funerarios, contribuiría a un método personal de establecer una intercomunicación mística (véase el cuerno decorado) entre el ser humano, su arte y el universo. Menos espiritual es la obra de Ito Hidekata con su máquina de lotería, que a partir de su conexión multimedia interactúa con el espectador en el momento que hacen girar la rueda y automáticamente se produce una comunicación inconexa de dos personajes. Se trata de una obra sonora realizada por ordenador, que bajo la forma de las tradicionales y populares máquinas de la suerte, indagaría sobre la idea de los destinos azarosos y del deseo humano, reforzado por una serie de símbolos de la suerte _ gato con cascabel saludando, peces, motivos florales_ que aparecen en las telas que revisten el alto pedestal que monumentaliza y su vez sacraliza la obra.

En otro orden, cito el carácter policromado de las composiciones de Nakashima Shunichiro , que gracias a las múltiples intersecciones de sus franjas de telas horizontales y verticales establece en su conjunto una fauve composición que recordaría a la forma de urdir los tejidos. En el caso de Endo Enji , auténtico anfitrión y único representante en su inauguración, señalo su forma de trabar una parte del espacio de la sala grande, por medio de la instalación de una serie de 7 luces azules (siendo habitada en su interior por otras lucecitas) en forma hexagonal, como un modo de articular un lenguaje lumínico equiparable con la agrupación de las constelaciones. Quizá desee indicar un camino hacia lugares indefinidos, o bien desorientar cualquier elucubración interpretativa. Concluyo este párrafo con las diferentes estructuras geométricas de Hayashi Yasushi ubicadas en los dos espacios, donde aúna a partir de las arquitecturas escultóricas, entramados diálogos entre el espacio envolvente, la relación proporcional y formal de las obras y por supuesto su disposición en las salas. Al mismo tiempo, tras esa materialización_ flexibilidad_ formal se transpira un silencio presencial que en mi opinión, embriagaría los sentidos más ancestrales de aquél/aquella que tras dejarse seducir alcanza su comprensión anímica y existencial, más allá de cualquier presupuesto epistemológico.

En última instancia, resalto sobre la idea de la vigilancia de Suzuki Hiroshi que a través de sus dos vídeos Camera (1 min., 16/11/02) y Snapshot (2 min. y 20 seg.; 2003), analiza las diferentes formas visuales de controlarnos y vigilarnos, siendo el vídeo el registro mediático preferido de nuestro propio gran hermano orwelliano.

Finalizo destacando que la importancia de esta exposición, no reside completamente en su carácter apropiacionista en ensamblar formas y lenguajes tradicionales en el arte japonés actual, ni tampoco en la disposición e idiosincrasia de las piezas, sino que más bien por la apuesta de sus organizadores por entablar un diálogo entre dos mundos tan abismales y a la vez familiares . En este sentido, hago hincapié en este fructífero intercambio de ideas, obras, artistas… que repercutirá en un futuro prolijo de soles nacientes y proféticos plenilunios.

. Véase en de MIGUEL EGEA, P; Del realismo al impresionismo, Madrid, Historia 16, 1989, p. 70. Insisto en un orientalismo alejado de la noción decimonónica de japonesismo , que hacía referencia a una exitosa moda exótica, que muchos artistas como los impresionistas la incluyeron en su repertorio iconográfico y en su forma de trabajar.

– Aquí la idea de familiaridad está relacionada con el despliegue mediático de la globalización que ha posibilitado la máxima expansión del imaginario plásticos y animado japonés.

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