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Exposiciones Colectivas

O eres tú John Wayne o lo soy yo

del 31 de marzo al 8 de abril de 2006 en La Sala Naranja

O eres tú John Wayne o lo soy yo es una propuesta colectiva que agrupa a más de 50 hombres artistas de diversas disciplinas: video, instalación, escultura, pintura, performance y fotografía. El objetivo es configurar un discurso múltiple en el que tenga cabida cualquier tipo de planteamiento teórico o artístico dentro de lo específico del género. Se enmarca dentro de una postura crítica respecto del panorama artístico contemporáneo donde lo femenino se ha convertido en político. No supone una crítica a las legítimas reivindicaciones de décadas pasada y actuales donde se rescata, apoya y valora las exigencias de colectivos tradicionalmente desfavorecidos, pero sí una crítica contra cualquier iniciativa que lo utilice como artilugio propagandístico. Es aquí donde los hombres se sienten desplazados, discriminados y excluidos de ofertas, políticamente correctas, que tienen en la exposición de mujeres un modelo que se rige más por lo publicitario que por valores estrictamente artísticos. Es el momento de configurar un discurso más amplio que sea crítico e irónico. Este es el planteamiento de un proyecto que pretende ser ambiguo en el sentido de que cada artista nos de su propio punto de vista y no un alegato o cuestionamiento con ánimo de polémica o lo que es aún menos compresible que se imite desde lo masculino la misma estructura que se pretende criticar. Lo masculino es amplio, no debe ser entendido como algo corporativo. Debe albergar temáticas y discursos variados que nos inviten a la reflexión en contra de cualquier tipo de proteccionismo o exclusión desde posturas basadas únicamente en cuestiones de género

O eres tú John Wayne o lo soy yo is a collective proposal that reunites more than 50 men artists of diverse disciplines: video, installation, sculpture, painting, performance and photography. The objective is to create a multiple discourse that can gather any form of theoretical or artistic manifestation inside the specifics of genre. It is framed inside a critical position with regard to the artistic contemporary panorama where the feminine has turned into political. It is not a critique to the legitimate claims of past and current decades where the requirements of traditionally disadvantaged groups are supported and valued. It is a critic against any initiative that uses it as a propaganda gadget. It is here where the men feel displaced, discriminated and excluded from offers, politically correct, that have in the women’s exhibitions a model that is ruled more by the advertising thing than by strictly artistic values. It is the moment to form a critical and ironic speech. This is a project that tries to be ambiguous to the effect that every artist will give us his own point of view and not a statement with fortitude of polemic or what is even less compressible, an imitation from the masculine point of view that copies the same structure that tries to be criticized. Masculine is a wide concept, it must not be understood as anything corporate. It must have a variation of subject-matters and discourses that invite us to the reflection against any type of protectionism or exclusion from positions based only on questions of genre.

LA MULTIPLICIDAD DEL YO MASCULINO A TRAVÉS DE SUS PLIEGUES

txt_felip gonzález martínez

Como bien reza el primer verso del grupo musical Los Enemigos o eres tú John Wayne o lo soy yo 1, la Sala Naranja (c/ Juan de Garay, 48 de Valencia) nos presenta bajo este título, una prolífica exposición colectiva _ con más de 50 artistas hombres de diversas disciplinas_ entre el 31 de marzo y el 8 de abril, enfocada en las diferentes miradas de la masculinidad, que paulatinamente han logrado desmentir aquellos arcaicos postulados monolíticos que tradicionalmente acotaban todo lo relacionado con lo varonil o con el hombre (fisiológicamente hablando) en ámbitos actualmente obsoletos.

La idiosincrasia de esta exposición, no reside tanto en el proceso creativo ni tampoco en el carácter formalista de los diferentes proyectos artísticos, sino más bien en su pretensión nada inocente de abordar una muestra colectiva exclusivamente integrada por hombres artistas. Dicha exclusividad, refleja su claro antagonismo con aquellas propuestas, concursos y exhibiciones artísticas _ tanto en el marco institucional como privado_ de talante pseudo-feminista que les han sido y son vetadas. Además, se trata de una crítica desacreditadora de posiciones políticas relacionadas con el ámbito de la mujer y con los diferentes feminismos, que desde una postura pretendidamente maniquea han ido extendiendo todo un imaginario femenino de carácter más estético o cosmético que crítico.

Sin abandonar el párrafo anterior, considero que el origen de esta propuesta no pretende atacar, ni en lo más mínimo levantar sospechas hacia las diferentes corrientes feministas o minorías sexuales, más bien, se trata de introducir en la palestra del mundo de las ideas, el controvertido debate de la masculinidad en cuanto a discurso genérico, que a través de sus diferentes pliegues, desmitifica su carácter corporativista y nos invita a ver los entresijos de su propio constructo social .

A consecuencia de estos planteamientos, podríamos contemplar la paulatina muerte simbólica del mítico hombre heterosexual blanco, judeocristiano y occidental, como único patrón normativo, valedero y arquetípico de la condición masculina. De este modo, se desvanece toda identificación lógica que asociara al individuo masculino con sus genitales. Al mismo tiempo, se invalida la heterosexualidad como única orientación sexual aceptable en el mundo. Con relación a estos argumentos, cito a José Miguel G. Cortés que nos afirma sobre las tres realidades que interactúan con la persona: la primera se refiere al sexo (hombre/ mujer), la segunda hace referencia al género (masculinidad/ feminidad) y la tercera nos habla de la orientación sexual (heterosexualidad/ homosexualidad) 2.

Sin dejar de lado esta línea discursiva, pienso que tras las diferentes propuestas artísticas aquí presentados, no se pretende caer en la determinación genérica de lo masculino como diferencia, sino de ir más allá de sus trampas semánticas, donde lo masculino sea expresable en sentimientos, en fluidos o incluso en la voluptuosidad de su propio cuerpo, etc. En definitiva, me estoy refiriendo a la apuesta por nuevos hombres que sean conscientes de sí mismo y empiecen a reconstruir culturalmente su imagen de nuevo, como es el caso de los colectivos conocidos como men’s group 3, donde se ha puesto en práctica las nuevas formas de entender lo que significa ser hombre, sin contraponerse a los presupuestos feministas.

Entrados ya en materia artística, en este artículo me atrevo a estructurar esta exposición colectiva _ a pesar de la ambigüedad y pocas luces de algunas obras_ en diferentes tipologías semánticas, a través de algunos ejemplos artísticos que más abajo detallaré.

En primer lugar, cito aquellas obras que centralizan su discurso crítico en la fragmentación de la identidad masculina convencional, más allá de su univocidad iconográfica, como es el caso del vídeo de Juanli Carrión , donde nos presenta la imagen de su propio cuerpo desnudo, en el momento que se está acariciando los genitales. Este mismo gesto se irá repitiendo en los diferentes juegos visuales, donde se va alternando el cuerpo del artista con otros fragmentos corporales de otras personas, indistintamente de mujer o de hombre. En definitiva, asistimos a la continua construcción del imaginario masculino en el marco de la más pura ambigüedad del ser híbrido. Parejos resultados podríamos detectarlos en la obra fotográfica de Lorenzo Sandoval , donde nos cuestiona la imagen masculina a partir de la fragmentación de su rostro en franjas paralelas desordenadas.

A continuación, nos encontraríamos con la temática de la maternidad masculina, como referente ideológico y científico, interpretada en forma de obra pictórica por el artista Álex Benavent . Esta hipotética revolución científica, omitiría toda presunta voz machista que reduce el cuerpo femenino como un habitáculo engendrador o reproductor. De ahí la “justificada” relación intrínseca de la mujer para/ con los hijos, que se remontaría en el origen de la humanidad y en concreto en las bases fundacionales del patriarcado. Desde esta obra, el artista nos invitaría a reflexionar sobre la relación equitativa de los conjugues con respecto a sus hij@s, sobre todo dentro de las estructuras heterosexuales, desde un nivel afectivo hasta educacional.

Con el vídeo de Vicente Ortiz , nos plantearía la puesta en evidencia de la condición masculina, limitada a un lenguaje prediseñado o preestablecido, donde sólo se daría cabida lo grotesco, lo impúdico o aquellos temas relacionados con lo intrínsecamente varonil: el fútbol, los coches o las chicas. En este caso, observamos el vacío proceso de embriaguez de un hombre con relación a un entorno de fútbol.

La ironización surrealista del hecho masculino, vendría expuesta por el videoartista Pau Pascual Galbis, quien contrapone la imagen del hombre estancado en sus inoperantes inventos y artilugios, con la explotada construcción sexista y estereotipada de la mujer, como resultado voyeurístico del placer decadente masculino 4.

En el campo del erotismo masculino y su relación con la exhibición pública de su cuerpo desnudo, señalo las fotografías de los torsos desnudos de Juan Carlos Rego o las enmarcadas fotografías de fragmentos corporales del autor Jesús Manuel Moreno . Ambos autores, luchan contra las viejas prerrogativas del cuerpo masculino como entidad impenetrable e incuestionable, que ahora empiezan a desmoronarse. Los sujetos fotografiados son desprovistos por la mirada del Otro. Se sienten vulnerables y amenazados. Además la exhibición del cuerpo masculino, invita a centrar nuestra mirada en el pene (falo). Esto produce cierto vértigo, debido a que puede verse sometido a un análisis comparativo y a su vez desprestigiarlo 5.

La idea del otro hombre masculino, blando y cariñoso nos lo transmite la videoperformance titulada Active Fantasy de Carlos Llavata , donde aparece el artista como hombre incendiario, dibujando en el aire la palabra LOVE por medio de los fuegos de artificio. Con esta obra, el artista recrea un tipo de varón sensible y afable, que no necesita autoafirmarse por medio de valores hipermachos , ni a través del rechazo injurioso de las alteridades. Por tanto, entraría a formar parte dentro de la amplia gama de la disidencia, como son los homosexuales, los bisexuales, los negros, los orientales, etc.

Toro destaca en su escultura dedicada al pene, como sacralización desmesurada del falo y símbolo de la prepotencia masculina y del exceso de poder. También nos remite al concepto de la falocracia como forma de subyugar a los Otros, al considerarlos como formas pasivas. Su escultura es igual de hiriente e insultante que los mismos presupuestos que sustentan la virilidad de los hombres: carencia de rasgos femeninos, fortaleza, independencia, nobleza, seguridad, éxito, agresividad… 6

Desde la amplia gama de la masculinidad gay, cabe destacar algunas aportaciones que nos hablan desde una iconografía hipermasculina como es el caso del pintor César Tormo, que nos representa una tarta nupcial, rematado por una pareja de cowboys gays. En cuanto a propuestas más sensuales, nombro la obra del videoartista Carlos Aguilar , titulada Spanking , donde intensificaría el placer más sensitivo del artista, a través de la interacción de imágenes subjetivas que proyectarían dicho gozo, como es el mar, el cielo nublado, las caricias en sus genitales, las relaciones de pareja, el torero, etc. En resumen, toda la proyección del vídeo se centra en dos ejes principales: la sensualidad entre las relaciones homoeróticas y el poder sugestivo del deseo como gesto impúdico.

Y por último, añado la crítica sarcástica del performer Víctor Bonet que materializa un simulacro de hombre masculino heterosexual, vinculado con el carácter regio, valiente y militarista de la legión. Su obra se inicia con un himno escuchado y cantado de la legión. Le acompaña los movimientos de su marcha un mocho de fregar, que haría de arma. A lo largo de su intervención, se va mofando repetitivamente de los sacros valores del soldado legionario y de la propia institución. Además debemos recordar el simbolismo de las cadenas que ataban a este tipo de hombre ficticio.

A modo de conclusión, quiero aportar que se trata de una exposición un tanto compleja y como he dicho antes ambigua, porque intenta cuestionar y a su vez analizar la Otredad de lo masculino desde el ámbito de las artes plástico, como autoconciencia de la situación marginal, todavía vigente en nuestra sociedad actual, tanto de la mujer y del hombre como de las minorías sexuales y étnicas. Los hombres ya no son indescriptibles, ahora ya pueden expresar emociones y compartirlas, adentrarse hacia su interior, reconstruir su imagen externa desde alternativas fuera del alcance de la heteronorma, etc.

1 Véase en la letra de la canción titulada John Wayne que dice lo siguiente: ¿Eres tú John Wayne?/ ¿Eres tú John Wayne?/ ¿O lo soy yo?/¿Bebes tu bourbon?/ ¿Bebes tu bourbon?/ ¿O lo bebo yo?/ ¿Mascas tabaco?/ ¿Mascas tabaco?/ ¿O lo masco yo?/ ¿Cabalgas solo?/ ¿Qué es lo que montas tú?… Nos constata sobre el prototipo de hombre vaquero heterosexual, rudo, valiente, violento y solitario, que podríamos ver perfectamente en los westerns de Jonh Ford, donde el protagonista era John Wayne.

2 Id a G. CORTÉS, J.M; Acerca de los géneros: el hombre travestido , pp132-133 en VV.AA; Impasse. Arte, poder y sociedad en el Estado Español, Lleida, Ajuntament de Lleida, 1998.

3 Véase en VV.AA; Nuevas masculinidades , Barcelona, Icaria, 2000, pp. 23-26, donde destaca a los men’s group como grupos de hombres que se sienten próximos a las mujeres feminista, debido a que reconocen que su único enemigo es la masculinidad convencional. A partir de este axioma, vuelven a reconstruir su condición y rol genérico, gracias a una reeducación sexual y social más flexible e impermeable. A su vez experimentan su cercanía con los hijos y sus mujeres, comparten el trabajo doméstico y cuidado de los hijos, etc. Todo esto se lleva a cabo gracias a los grupos de reflexión, a las jornadas y cursos sobre condición masculina, etc.

4 Amplíase en ALIAGA; J.V; Bajo vientre. Representaciones de la sexualidad en la cultura y el arte contemporáneo , Valencia, Generalitat Valenciana, 1997, pp. 53-58. En esta obra su autor nos señala sobre la importancia de la mirada como fuente de placer y de posesión, además de sus estrechas vinculaciones con el proceder voyeurístico.

5 Para más información detallada recurran a la obra VV.AA; Masculino plural: construcción de la masculinidad , Lleida, Universidad de Lleida, 2001, pp. 131-135.

6 VV.AA; Nuevas masculinidades , Barcelona, Icaria, 2000, pp. 36-37.

Bibliografía:

_ ALIAGA; J.V; Bajo vientre. Representaciones de la sexualidad en la cultura y el arte contemporáneo , Valencia, Generalitat Valenciana, 1997.

_ VV.AA; G. CORTÉS, J.M; Acerca de los géneros: el hombre travestido , pp132-133 EN Impasse. Arte, poder y sociedad en el Estado Español, Lleida, Ajuntament de Lleida, 1998.

_ VV.AA; Nuevas masculinidades , Barcelona, Icaria, 2000.

_ VV.AA; Masculino plural: construcción de la masculinidad , Lleida, Universidad de Lleida, 2001

CRÍTICA ESTADÍSTICA A UNA EXPOSICIÓN MASCULINA

txt_Miguel Molina Alarcón

Sobre un total de 75 obras analizadas, hemos encontrado:

-Nº de falos: 18 (24 %)

-Nº de hombres-objeto: 9 (12 %)

-Nº de mujeres-objeto (hinchables, maniquíes…): 12 (16 %)

-Representación del hombre como animal: 5 (6,6 %)

-Sobre identidad transexual: 4 (5,3 %)

-Sobre identidad gay: 1 (1, 3 %)

-Tema de la violencia doméstica: 1 (1, 3 %)

-Autocrítica a lo masculino y al machismo: 3 (4 %)

-Exaltación de lo masculino: 14 (18,6 %)

-Otros, no catalogados: 8 (3,1 %)

Que el lector extraiga sus derivaciones cuantitativas.

“5 DISPAROS A JOHN WAYNE, O A TODO AQUEL QUE QUIERA SERLO”

txt_Miguel Molina Alarcón (tu jodido crítico local)

Amar no es contemplarnos el uno al otro,

sino mirar juntos en la misma dirección

Antoine de Saint Exupery

Pensaba que John Wayne había muerto, pero su sombra es alargada y ha resucitado en la Sala Naranja de Valencia bajo una propuesta de exposición titulada “O eres tú John Wayne o lo soy yo”, donde en ella sólo se han aceptado artistas y críticos masculinos, como respuesta a la supuesta exclusión actual de “lo masculino” por cuestiones de género y al uso de “lo femenino” como “artilugio propagandístico” y político. Reivindicando lo masculino como “algo amplio y no corporativo”. Para esta muestra han participado más de 50 artistas masculinos, como si se hubiera recurrido al 7º de Caballería ante el avance no ya de los indios, sino del género femenino, que está tomando las tierras que –por otro lado le son propias- pero que por falta de papeles en la historia, les han sido arrebatadas.

John Wayne, va acompañado de críticos de arte masculinos al frente de la caballería que supuestamente deberán disparar sus palabras como balas al avance de las damas salvajes. Pero en mi caso –como el de muchos otros- nunca nos gustó John Wayne, ya que nos sentíamos más identificados con los indios y mucho más ahora con las “indias” de la sociedad actual.

Mi pistola de palabras se vuelve contra John Wayne, y no sólo a él, sino a todo lo que signifique su pervivencia como símbolo o rol de autosuficiente, patriarcal, prepotente, poseedor del bien y humillador, para todo lo que es diferente a él.

Ahí van mis disparos:

1º) El título de la exposición, aunque sea una frase hecha sacada de un film, no es nada inocente, siempre viene a decir lo mismo, es suficiente sustituir el nombre de John Wayne por el de otras palabras: “¿O eres tú un macho, o lo soy yo?”, “¿O eres tú un cretino, o lo soy yo?”, “¿O eres tú el protagonista de la película, o lo soy yo?”, “¿O vas tú de chulo o lo tendré que hacer yo?”… En fin, hagamos lo que hagamos, su significación es unívoca, dicha entre hombres: “O adoptas tu papel fuerte de masculino que te corresponde históricamente para dominar la situación, o lo tendré que hacer yo”. Esta frase plantea una relación de rol de poder frente a la mujer, que de no hacerlo, alguien lo tendrá que asumir, si no ¡Es la perdición! ¡Estaremos dominados!

2º) La propuesta plantea una postura crítica a la instrumentalización política y comercial de las exposiciones de mujeres que se rigen más por lo publicitario que por sus valores estrictamente artísticos, donde “los hombres se sienten desplazados, discriminados y excluidos de ofertas políticamente correctas”. Para demostrar que esto fuera cierto, habría que hacer una estadística de ¿Cuántas exposiciones exclusivamente de mujeres se realizan al año fuera de El Día de la Mujer ?, nos hacemos esta pregunta porque serían los 364 Días del Hombre donde éste ha sido desplazado por “discriminación positiva” por la mujer. Tenemos al grupo de mujeres de Guerrilla Girls que ha sacado a la luz muchas de estas estadísticas en sus carteles y que estamos seguros que los datos saldrían a favor del artista masculino, a pesar que exista un “arte feminista” como tendencia, su presencia en el mercado artístico es puntual y excepcional, con el peligro que sea pasajero como todo movimiento, y se vuelva atrás en la presencia de la mujer en el arte. Y ya no sólo en el arte, las estadísticas de paro laboral siguen siendo todavía superiores en la mujer, que en el hombre. Las cosas no han cambiado tanto, es como si los empresarios pensaran que están desplazados porque no tienen un día dedicado como el obrero en El Día del Trabajo . También me parece “descriminatorio” y por extensión “descalificador” decir que una mujer artista expone por el hecho de ser mujer antes de su valor como artista. Yo puedo asegurar que personalmente expuse en una colectiva de mujeres en el Institut de la Dona de Valencia y este año he sido invitado a participar en El Dia de la Dona para realizar un vídeo ¿Dónde está la discriminación? ¿A qué tememos?

3º) En la última exposición artística de mujeres que pude asistir en relación al Dia de la Dona que se celebró en Ca Revolta, unas semanas antes de esta exposición, pude conversar con María Zárraga, una de las artistas participantes, sobre esta exposición de “hombres” que se iba a realizar. Recuerdo que ella me comentó “que ya era hora que los hombres dieran una respuesta”, que ella tenía la sensación que ante estas exposiciones de mujeres que hablan de ellas y de sus problemáticas, encuentra que el hombre “no responde y que mantiene un silencio”. Difícilmente podríamos llegar a entender nuestra exposición como una respuesta a las problemáticas o pensamiento de la mujer, ya que es mirarnos a nosotros mismos como tantos siglos se ha hecho, la mayoría de las referencias es seguir entendiendo a la mujer como objeto de deseo para el placer propio. En esta exposición se plantea “lo masculino”, pero no “lo femenino” (a excepción de algunas obras). Hemos perdido la oportunidad de luchar por lo que nos enseña la visión de la mujer, como una causa que beneficia una nueva identidad de “lo masculino”, más allá de decir que el feminismo reproduce un machismo invertido.

4º) El hecho de haber planteado una exposición de sólo hombres, no pienso que es negativo, es una buena terapia de grupo reflexionar sobre la identidad de “lo masculino”, si realmente existe y en que estado está. La identidad de género en la mujer, no es unívoca, ellas mismas se están cuestionando continuamente, con posiciones enfrentadas y que han ido evolucionando en las diferentes décadas desde una visión sociológica a una multicultural o de discurso de género, desde una posición feminista a otras contrarias más allá de la discusión de género. Pienso que esta exposición no es tan disparatada, si eliminamos toda la confrontación con las exposiciones de mujer que la propuesta inicial plantea. ¿Por qué la reflexión de “lo masculino” tiene que ir unido a sentirse amenazado? Dejemos que se expresen los artistas, pero no les hagamos defensores de entrada, a una posición de desplazados en relación a la mujer. De ser así, corremos el peligro de haberlos instrumentalizados hacia una visión anti-feminista y heterosexual (difícil de quitarse el lastre del modelo de John Wayne, ni usándolo en broma).

5º) Como mal crítico, hablo de todo menos de los artistas de la exposición, pero no os preocupéis, tengo unas balas preparadas para vosotros, aunque algunos tiros los tengo que hacer al aire, ya que he encontrado tanto visiones de lo peor de “lo masculino”, como otras de lo más salvable. Decir a un artista-hombre que hable de “lo masculino” puede salir de todo. Lo primero que disparo es a la pervivencia del “fetichismo” (entendido éste como la “humanización del objeto”) y de la “cosificación” (la mujer se hace objeto) representado en la mujer hinchable y huevo globo de Marisco, la mujer hinchable voladora de Eugenio Vizuete, y los maniquíes de Ivo Rovira. Otros disparos irían al voyeurismo (violar con la mirada) como la pintura que representa a una colegiala vista debajo del pupitre o a la fotografía de la modelo de pantalla mediática de Oliver Jonson, sin olvidar el voyeurismo sonoro de la caja de Edu Marín. Doy más disparos a tantos falos que aparecen en la exposición como la escultura de Toro, los toreros-falo de Laureano Nuñez y Jorge López, el falocentrismo de José Juan Martínez (que termina dándose por culo, una autoironía) o los botijos-falo de Oscar Mora de auténtico kitsch esperpéntico (que el mismo Oscar no sólo dispararía a sus botijos, sino que él mismo les pondría un masclet en un acto de machismo apoteósico y metafísico). Más disparos a las recreaciones sexuales y transexuales de Alessandro lo Monaco (ciborg siliconado), la mujer duende del bosque con tacones y pistolas de Andreas, o las tres gracias/graciosos de Nacho Ruiz (con fruto incluido), aunque la tarta-gay de la boda western Black Mountain me parece una ironía muy fina a la reproducción de convencionalismos transgénero. En muchas de estas obras no sólo disparo yo, es el propio artista que dispara sobre la obra llevando al límite de lo insostenible su propia mirada. De ahí que haya autocríticas sobre la educación masculina recibida, donde sus símbolos se cretinizan como las fotos de David Poliakoff que nos hace ver como la foto de un niño-John Wayne puede llegar a convertirse con el tiempo en un cerdo-padre de familia devorando su propia carne; o la visión autocrítica cervecera de Vicente Ortiz, donde los botes de cerveza delante del televisor viendo el fútbol, acaban cegando su visión, sólo le queda la esperanza de vomitar su propia cerveza en la pantalla. Otros abordan no tanto el “genero masculino”, sino el “género humano” (ya sea hombre o mujer) donde es instrumentalizado y manipulado como la obra de Xavier Montsalvatge. Interesante también es la fotografía de Alex Benavent que busca la sensación de “lo femenino” en su cuerpo masculino, como si estuviera embarazado (sentir lo que le falta del otro). Hay también una doble crítica a “lo masculino” y “lo femenino” en la suplantación de roles, como así interpreté la performance de Víctor Bonet, donde su papel de soldado legionario que le “chorrea” (sangre o calimocho ) a las órdenes de una mujer-sargento; una visión bastante discutida (que puede tildarse de neo-machista) si la interpretamos de que es la mujer la que manda hoy en día o que el feminismo repite el rol del machismo. Pero no todo es clasificable en esta exposición, hay visiones desde “lo masculino” que aparentemente no tienen nada que ver con el discurso de género, lo que nos abre a otros horizontes menos contaminados. Si algo es seguro de esta exposición es que ha conseguido algo de su cometido inicial, y es entender “lo masculino” como un concepto amplio y no corporativo.

Soy consciente que no es justo, haber reducido a una mínima expresión, la complejidad de las obras presentadas en esta exposición, y a caer en juicios de valor tan peligrosos para un crítico. Y especialmente, con artistas que aprecio su trabajo y los valoro como amigos. Tal vez me lo he buscado, detestarme, porque soy un crítico lamentable.

En fin, no me quedan mas balas, sólo una para mí que no me libro de mis propias contradicciones….

NO (SIEMPRE) SOY UN JOHNWAYNE

txt_Armando Pilato

Cualquier acto, declaración o, incluso, cualquier inacción se puede convertir en una opción política. En los últimos años la práctica artística ha indagado en diferentes teorías que, hasta hace poco tiempo, se ubicaban en el borderline o en la frontera. Quizás, la cuestión del género en el arte contemporáneo ha superado sus expectativas racionales para revelar la inconsistencia de la realidad. Teóricos hay, y muchos, que hace más de una década, supieron rellenar lo que los marquetinistas denominan un nicho del mercado. El cuerpo, uno de los temas fundamentales de la última Postmodernidad, ha sido el protagonista indiscutible de una serie, extensa y bien distinta, de textos, exposiciones, bienales y, también, de oposiciones.

A todo esto se ha sumado el no éxito, que duro escribir la palabra fracaso, de algunas de las propuestas más interesantes del arte feminista, conducido por ciertas líderes de todas sus, no tan bien allegadas, familias. Lo políticamente correcto ha devenido en una práctica, que como la cocacolaligth , no tiene mucho que ver con el original, pero representa -eso sí- un remedo muy práctico para los verdaderos políticos y las verdaderas políticas. Pero ya en 1782, el personaje epistolar de la marquesa de Merteuil, la creación más interesante de las conocidas Relaciones peligrosas de Choderlos de Laclos, le escribía a su contrincante, el impertinente vizconde de Valmont, lo siguiente:

“ ¡Qué lástima me dan sus temores! ¡Cómo me prueban mi superioridad sobre usted! ¿Y quiere usted enseñarme, guiarme? ¡Ah, mi pobre Valmont, cuánta distancia hay de usted a mí! No, todo el orgullo de su sexo no basta para llenar el espacio que nos separa. ¡Porque usted no podría ejecutar mis proyectos los considera usted imposibles! Ser orgulloso y débil; ¡le parece bien calcular mis medios y juzgar de mis recursos! Verdaderamente, vizconde, sus consejos me han puesto de mal humor, no puedo ocultárselo ”.

En este fragmento inicial de la carta, la noble pulsa algunos de los puntos clave que podrían trasladarse a la identidad del hombre contemporáneo. El miedo, el orgullo, la debilidad o la imposibilidad se muestran como componentes del varón que surge, o más bien, resurge herido de las tesis de la Ilustración. De hecho, en el resto de la epístola la remitente proyecta, en cierta manera, las teorías racionalistas del Discurso del Método de Descartes. El célebre cogito ergo sum cartesiano, el pienso luego existo, constituiría, junto con el Empirismo, la piedra angular sobre la que descansará, es un suponer, el individuo moderno.

Lo demás, los siguientes tres siglos de descubrimientos, adelantos científicos y guerras, han supuesto la continuación de un descenso progresivo e imparable de la imagen masculina. El romanticismo, la consolidación de las vanguardias, la teoría de la evolución de las especies, las consecuencias de la revolución industrial y las de los avances del estudio del subconsciente humano han redundado en la brecha abierta sobre la condición humana, y sobre todo, sobre la de ser hombre.

Así que lo mejor será ver, y no mirar, las interesantes propuestas artísticas de este grupo de “artistos” que han participado en O eres tu John Wayne o lo soy yo para extraer algunas conclusiones sobre que está pasando. Cada uno de ellos proyecta su visión de aquello que se ha definido como el arte impuro, a la manera de los ejercicios de estilo de Raymond Queneau relatan, plásticamente, la male apperance o el parecer masculino. Quizás, la culpa de todo la tenga el lenguaje, y en este caso sí que estamos de acuerdo con Michel Foucault; los centros de poder no se encuentran en el sujeto sino en la lengua, por ello los distintos ejes de autoridad se manifiestan en los discursos. Ese “parecer hombre” tiene muchos significados, pero sobre todo demuestra la esencia de lo que el María Moliner, todo un señor diccionario, define como “ el individuo adulto de sexo masculino de la especie humana ”. Así que… ¡chicos!, ¡Al Salón de La Sala Naranja!

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