//
you're reading...
Festivales

Observatori 2005

Del 4 al 6 de noviembre de 2005 en el Museo Príncipe Felipe de la CAC

El colectivo La Sala Naranja organiza un evento dentro del festival OBSERVATORI-05

Mitos – Idolos – Híbridos

Mitos, ídolos, híbridos. Adorados, temidos, admirados y despreciados. Existe una notable diferencia entre el concepto de mito del que ya hay referencias en la Iliada de Homero o en la Teogonía de Hesíodo con su significado y uso actual. Por entonces respondían a una recreación figurada de una realidad imaginada. Un procedimiento que ha evolucionado y que en la actualidad se ha sustituido por una realidad marcadamente hipervisual, muy presente en todos los estadios cotidianos de la vida y omnipresente en los medios de comunicación de masas con atributos que oscilan entre lo espectacular, lo incontestable y sobre todo con referencias, muy obvias, a iconos previamente diseñados y construidos con la intención de convertirse en un fenómeno universal que no se identifique tanto con valores tradicionales sino más bien con vínculos muy precisos a todo un corpus iconográfico que se ha desarrollado al abrigo de la sociedad de consumo.

El mito y los ídolos son un artificio que responde a los temores del hombre. Un mecanismo enfermizo fruto de una necesidad irracional. Un sistema adulterado cuyo objetivo, en el pasado, era superar la dimensión estrictamente humana. Un método reaccionario y por tanto anacrónico, con claras intenciones alienadoras, descarado, incisivo e implacable, que se desliza a través de todos los canales a su alcance y que está diseñado para llegar al máximo número de esferas posibles.

Es una evidencia que ha habido una metamorfosis de los mitos tanto en su significado como sobre todo en su aspecto formal. Si antes tenían una relación directa con los dioses y toda una serie de relaciones extraterrenales, ahora pertenecen exclusivamente al mundo de lo visible. Asistimos a un proceso de banalización del mito en su aspecto público a la vez que surgen otros nuevos más directamente relacionados con el poder, más orientados a la manipulación de voluntades mediante el uso de temores, en ocasiones infundados o sobredimensionados, que les permite justificar una serie de políticas restrictivas a través de la construcción de mitos e ídolos un tanto imprecisos como son el de la seguridad o la guerra.

El arte es una esfera en el que también persisten mitos e ídolos y, sobre todo, es un excelente canal para su difusión y confirmación pero también para su desprestigio. Es este último aspecto el que más nos interesa y de hecho es en el punto de partida de la propuesta que presenta el colectivo la Sala Naranja dentro del festival Observatori-05. Un proyecto cuya intención es ir más allá de lo estrictamente expositivo proponiendo una práctica colaboracionista entre artistas de diferentes disciplinas y nacionalidades con la intención de dar puntos de vista heterogéneos. El resultado es un compendio de obras que muestran con claridad unas y con más complejidad otras, un punto de vista subjetivo y por tanto personal, en la mayoría de los casos crítica y antagónica a la persistencia del mito. Un proyecto que aspira a cuestionar su validez y vigencia. Desde un punto de vista formal se pretende una puesta en escena frenética, agresiva, contaminada, que rompa con ese clima de adoración que evocan los grandes espacios expositivos institucionalizados y eliminar totalmente ese áurea casi religiosa. Un modo de hacer que mitifica el hecho artístico y que sólo se justifica cuando se determinan jerarquías dentro de una estructura de poder que mediatiza cualquier oferta cultural si bien en lo público mantienen ese presunto y falso interés social.

La propuesta incluye los trabajos de cuatro video-artistas japoneses, Kanemaki Kazumi, Kawai Masayuki, Haittori Katsuyuki y Nakamura Akiko con un lenguaje aún no completamente occidentalizado, una forma de concebir los mitos e ídolos desde una perspectiva diferente. Otra referencia prioritaria del proyecto es la inclusión de artistas rusos para agregar un punto de vista crítico que incida directamente en la destrucción de mitos en un país convulso en el que hay un grupo de artistas comprometidos y disconformes con la nueva situación social del país. Obras como las de Andrey Ustinov que dan una nueva lectura al mito de un Narciso que ya no se mira en las tranquilas aguas de un estanque sino en un urinario o la expulsión de un paraíso que ya no es bíblico sino que se desarrolla en el interior de un McDonald´s símbolo del capitalismo y del que son expulsados violentamente cuando transitan desnudos apropiándose de los alimentos de los clientes. Otros trabajos como el de Kirill Shamanov o Vladislav Efimov/Aristarkh Chernyshev se centran en otros aspectos más específicos del medio audiovisual, pero todos mantienen cierta conexión conceptual gracias al trabajo de la comisaria y crítica de arte Daria Pyrkina.

Las obras de Vicente Ortiz y del suizo Alessandro lo Monaco hacen hincapié en la guerra como mito y sus consecuencias. La manipulación del miedo por parte de las autoridades, a la que ya he hecho referencia y la apropiación de sentimientos de sobrecogimiento, adoración, y miedo es un fenómeno sobre el que hay que reflexionar. Otra línea de trabajo la propone Ima Picó que muestra un sujeto híbrido, de apariencia femenina que funciona como esteriotipo de una imagen contemporánea en una técnica muy cercana al graffiti en un medio como es la impresión digital, muy actual y soporte habitual de nuevos ídolos. Otra referencia interesante es la teatralidad de los modelos empleados por David Poliakoff. Una belleza estereotipada en una sociedad donde el referente hacia la mujer, su objetualización, sigue estando muy presente. La obra del artista turco Volkan Diyaroglu es una visión retrospectiva de sus propios mitos en una cultura, la árabe, muy intervencionista en asuntos culturales. La propuesta también incluye trabajos relacionados directamente con los híbridos. Los irlandeses Gordon Delap y Antonim de Belmes o el suizo Alessandro lo Monaco, en su parte gráfica, inciden directamente en su capacidad estética y en consecuencia menos críticas al igual que la video-artista valenciana Teresa Tomás que presenta un trabajo de excepcional factura y que es una verdadera recreación y disfrute para los sentidos.

Con la intención de incluir el mayor número posible de disciplinas artísticas se incluye la instalación sonora de Edu Marín que a través de la repetición de breve de notas de películas muy reconocibles del cine hollywoodiano condicionan a un espectador transeúnte. La obra del pintor Roberto Mollá tiene referencias precisas a los iconos japoneses y la holandesa Monique Bastiaans cuelga una instalación que pende y cobija, a modo de manto protector, al espectador que transita bajo la misma. Mención a parte merecen las tres acciones propuestas por la Sala Naranja : Carlos Llavata, Víctor Bonet y Paco de la Torre. La acción o performance es una disciplina contundente, muy visual además de un extraordinario vehículo directo de comunicación.

El mito, los ídolos e incluso los híbridos son objetos de consumo en una sociedad mediatizada, jerarquizada, determinada por el impacto y la fascinación. Cabe preguntarnos ¿Necesitamos mitos e idolos?, ¿por qué permitimos que proliferen iconos con tanta virulencia?

Txt_Toni Calderón

Anuncios

Comentarios

Los comentarios están cerrados.

Exposiciones

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: