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Exposiciones Colectivas

Complementos y Artificios

del 17 de junio al 29 de julio de 2005

Club PLAY BOY Valencia, Avda. Baleares 1. 46023 Organiza colectivo La Sala Naranja.

h. de lunes a viernes a partir de las 18.00h.

Relación de artistas participantes:

Sergio Zavattieri, Monique Bastiaans, O.R.G.I.A. Enriqueta Rocher, Egle Oddo Al,ex Francés, Nacho Ruiz, Javi Albiñana, Ivo Rovira, Ana Veintimilla, Yoko Sasaki, Jesús Geira / Vicente Llorca, Marcela Jardón, Germán, Edu Marín, Isabel Caccia, Carlos Llavata, Jordi Plà, Vicente Ortiz/ Mario de Alfonso, David_off, Ima Picó, Carlos T.Mori, Ana Izquierdo, Víctor Bonet, Caldo, Paco Martí,  Dabid y Dolores Furió.

Desde hace ya tiempo el número de espacios destinados al arte contemporáneo ha aumentado notablemente. Unos espacios a priori asépticos, al menos en lo formal, que buscan una desvinculación entre el continente y el contenido o, lo que es lo mismo, del espacio expositivo respecto de la obra que alberga. Al mismo tiempo y en dirección aparentemente contraria, ha aumentado el número de intervenciones en diferentes lugares; en la naturaleza, en espacios públicos, en hospitales, en antiguos psiquiátricos, en hoteles y en áreas industriales por citar algunos de los ejemplos más habituales. Sin embargo, en ambos casos se suele imponer lo externo a lo específico y sucede que el resultado es, de nuevo, un discurso excesivamente propagandístico cuando no político. Esta situación deriva en que no sorprenda que el arte contemporáneo aparezca en cualquier lugar por muy extravagante que parezca porque está sujeto a un formato absolutamente mediático. Muchas propuestas que nacen supuestamente marginales y que intentan potenciar, denunciar, proteger o criticar situaciones concretas fracasan porque se siguen promocionando en anacrónicos canales de distribución. Unos canales omnipotentes que condicionan su capacidad crítica y que se hace más evidente cuando el fin último de cualquier evento es el medio de comunicación en sí mismo. En este formato las propuestas suelen quedar reducidas a un nimio ejercicio de propaganda consumista sometido a los parámetros de un modelo acorde al concepto espectáculo acostumbrado a asimilar todo tipo de discursos, incluso los antagónicos.

En consecuencia, el primer reto que afrontamos al introducir obras de arte en un club de alterne, como es el Play Boy de Valencia, es el de no explotarlo en los medios al menos en su incuestionable impronta sexual y, por tanto, no elaborar una exposición al uso con fines mediáticos. Para llevarlo a cabo se ha optado por la ausencia de crítica en la mayoría de los trabajos. No obstante, este fin se ha conseguido parcialmente. Han sido numerosos los medios de comunicación, prensa y televisión, que han dado noticias del evento con un enfoque absolutamente contrario al pretendido. Esta tendencia por parte de los media pone de manifiesto poco interés y falta de rigor a la hora de ahondar en las manifestaciones artísticas porque están más interesados en el aspecto erótico y el morbo que este produce en una sociedad de clara ambivalencia moral.

Con esta experiencia pionera no se pretende realizar una labor de denuncia, ni tampoco de apología de la prostitución, sino poner de relieve la capacidad de articular obras de arte en un espacio complejo para su exhibición que implica, cuanto menos, que las características del lugar interfieran sobre la propuesta y viceversa. Este es quizás el gran reto, por un lado un espacio con una fuerte impronta social y sexual y por otro, un colectivo de artistas contemporáneos que intentan normalizarlo introduciendo su trabajo en un ámbito inicialmente poco proclive y en unas condiciones complejas para este fin. La intención es clara, ocupar todo el espacio del local, tanto las partes públicas como privadas. La parte pública está abierta a todo el que desee visitarla mientras la parte privada se adecua al funcionamiento interno del local ya que el arte no debe desvirtuar necesariamente el uso original del espacio en el que se inserta. Se consigue así una normalización en todos los sentidos y no se convierte un club en una sala de exposiciones temporal.

Para llevarlo a cabo se ha apostado por las disciplinas artísticas más innovadoras: la fotografía, la instalación, la música experimental, la performance y el vídeo-arte adecuando así la propuesta a los cánones estéticos dominantes en el local. El uso de vídeo proyectores y de pantallas de plasma unido a la posibilidad de intervenir en reservados, pasillos y habitaciones denotan un claro compromiso por parte del local y se convierte en un reto para los organizadores al poder realizar un evento tan inusual como apasionante.

Txt_Toni Calderón

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